El analista y editorialista de La Nación Alberto Vargas Peña opina que el PLRA se hundirá con el gobierno del obispo Fernando Lugo.
El estado general del país, y las acciones del gobierno, se puede decir que el PLRA, partido mayoritario de la supuesta Alianza, está fracasando. No impulsa los cambios, no tiene política de gobierno, no tiene gente transparente. Casi no se distingue entre el funcionario liberal y el colorado y los negociados siguen tan campantes como si Nicanor siguiera en el poder. En los puestos protagónicos del partido se exhibe la más desesperante nulidad. Si por los resultados ha de juzgarse, no hay nada que decir. El PLRA está fracasando.
El presidente de la República se ha impuesto sin la menor jerarquía, por el simple hecho de tener la “lapicera”. Un partido como el Liberal, con una historia impecable, vencedor en la Guerra del Chaco y con el mérito de haber financiado la contienda sin endeudamiento externo, gracias a su política económica, se encuentra obedeciendo las directivas comunistas de un religioso incompetente. Y seguramente pasará a la historia como la nulidad política más absoluta, salvo la existencia de algunos liberales que luchan desesperadamente para sacar al partido de la mediocridad, sobre todo intelectual y moral en que se debate.
El vacío de ideas es tan enorme y tan grave que no es capaz de señalar siquiera un camino propio para resolver los gravísimos problemas paraguayos. Apoya el Plan Anticrisis de Borda, un keynnesiano obsoleto, sin presentar uno de alternativa. No me cabe ninguna duda que el PLRA está fracasando.
Admite un jefe de gabinete, un cargo que no existe en la Constitución, que aparece como el nuevo jefe de la mafia protegida, sin presentar una denuncia argumentada, una crítica seria o una alternativa decidida. Decididamente se trata de un partido vacío, un cascarón de recuerdos.
El PLRA se asemeja a una vaca hundida en un pantano, que se hunde cada vez que se mueve. Y como es pesada y boba, se mueve al compás de la angustia y no para salir del pantano.
El PLRA está fracasando porque está lleno de lugares comunes, de repeticiones desairadas y desatinadas; por una serie de genuflexiones a pensamientos antagónicos; por concesiones populistas y por la falta absoluta de confianza en sus propias ideas.
El PLRA está fracasando porque ha dejado de ser liberal y de tener el orgullo de serlo, no se puede dirigir un país con éxito sin tener un criterio definido de lo que hay que hacer y por qué y cómo hay que hacerlo. El camino del fracaso se abre cuando uno deja de creer en sí mismo.
Los dirigentes actuales del PLRA dudan del liberalismo, le encuentran peros y buscan hacer concesiones a quienes lo discuten. Prefieren la amabilidad a la confrontación. Por estas razones no se atreven a proponer la solución liberal y por estas razones fracasan y hacen fracasar al partido.
Un partido que gana las elecciones y después no defiende su derecho a gobernar, sirve para muy poco. Un partido que tiene vergüenza de decir que quiere gobernar y poner en práctica sus ideas, debe autodisolverse.
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